Cazadores de mitos

Cazadores de mitos

No es oro todo lo que reluce, pero sí brilla todo lo que parece. Algo parecido ocurre con la tradición popular y su vinculación directa con los diferentes complejos multivitamínicos. Y es que, al contrario de lo que pudieran pensar, son legión los que a día de hoy siguen dejando en manos de la mitología todo lo referente a estos compuestos tan heterogéneos como imprescindibles para la vida.

Las vitaminas no se oxidan.

Por supuesto que sí. ¿No nos crees? Tan sólo tienes que probar a dejar al fresco un vaso con zumo de naranja recién exprimido. Las vitaminas que contienen acabarán por marchitarse y, por lo tanto, al tomarlo no obtendremos todos sus beneficios.

El tiempo, la luz y la temperatura son los grandes enemigos de las vitaminas, acelerando sustancialmente su proceso de oxidación.

Las vitaminas engordan.

Que levante la mano quien haya escuchado alguna vez: “las vitaminas engordan”. Si es así, permítannos decirles que mienten. Si eres de los que a la hora de adquirir complejos multivitamínicos apostilla “que no engorden”, es porque no sabes de qué se trata de nutrientes acalóricos, o lo que es lo mismo, no aportan calorías extra a nuestro cuerpo.

Las vitaminas me hacen estar más sano

Todos sabemos de la importancia de las vitaminas. Las encontramos de forma natural en muchos alimentos, pero a veces para hacer frente a los déficits vitamínicos tenemos que recurrir a suplementos vitamínicos artificiales que, si no los tomamos con cautela, nos pueden derivar en un excedente de los mismos en nuestro organismo.

Antes de empezar a tomar un suplemento vitamínico por nuestra cuenta hay que consultar a un profesional de la salud (médico, farmacéutico, o dietista), para que te aconseje qué combinación es la más adecuada para ti.

Las vitaminas abren el apetito

También es posible que hayas escuchado que los suplementos vitamínicos: “abren el apetito”. Lo que te abre el apetito no son las vitaminas en sí; muchas vitaminas lo que hacen es mejorar tu asimilación de la energía (lo que se conoce como el metabolismo energético normal), por lo que estás más activo, consumes más energía, y tu cuerpo te alerta con el apetito de que necesita nutrientes para mantener ese ritmo.