Nuestro estómago, el reflejo de nuestras emociones

Nuestro estómago

Nuestro estómago es el reflejo de nuestras emociones, decir lo contrario sería mentir. Los ritmos de vida y el estrés han cambiado por completo nuestra forma de afrontar nuestro día a día. Tanto es así que vivimos con prisa y a destiempo, llegando a considerar esto como una costumbre. Ya no es raro escuchar cómo el número de personas con intolerancias o problemas de estómago han aumentado. Una sintomatología que está fuertemente arraigada al estilo de vida que llevamos y que provoca serios problemas en nuestra salud.

 

Aunque no lo creáis, cabeza y estómago están fuertemente ligados. Esto se debe a que nuestro tubo digestivo está conformado por unos cien millones de neuronas además de otro tipo de células que segregan neurotransmisores que afectan directamente a las emociones y sentimientos como a los procesos cognitivos.

 

Nuestro cerebro es el encargado de medir y digerir las emociones, pero es cierto que nuestro estómago suele padecer el reflejo de todas esas emociones que nos hemos encargado de digerir. Es por ello que existen teorías que hablan sobre nuestro intestino como un segundo cerebro debido a que éste segrega sustancias químicas como la serotonina (conocida como la hormona de la felicidad) como respuesta a una adecuada alimentación.

 

Lo que resulta evidente es que, si cerebro e intestino están conectados, es necesario hallar el equilibrio con lo que sentimos y nuestra forma de afrontar cada situación. ¿Cómo podemos ayudar a nuestro aparato digestivo? Una buena alimentación puede ser un refuerzo para su trabajo diario. Evitar comidas pesadas que agraven la digestión es una opción, al igual que tratar de mantener una vida sana dentro de nuestras posibilidades debe ser primordial. Para ello, os hemos elaborado cuatro pautas esenciales que te ayudarán a sentirte bien:

 

  • Trata de ingerir pocas grasas ya que éstas pueden irritar al intestino al igual que productos que tengan condimentos picantes. No hagas trabajar a tu estómago en exceso.
  • Toma alimentos con fibra como las verduras o legumbres. No olvides que todo exceso produce un efecto negativo. Busca el equilibrio en tu alimentación.
  • Mantente siempre hidratado, facilitando así tu digestión.
  • Toma a menudo alimentos con probióticos con el fin de ayudar al funcionamiento de tu flora intestinal.

 

En el equilibrio está la clave, y la actitud y predisposición ante las dificultades es parte esencial para llegar a nuestra meta. Cuidar la alimentación es el primer paso para sentirse bien. ¿Lo demás? Está en ti.